¿Qué está pasando con los venezolanos en Perú?

Venezolanos vendiendo arepa en Perú

En la misma proporción en que aumenta la cantidad de ciudadanos venezolanos en Perú, también aumenta el trato descortés y beligerante de muchos de ellos para con los peruanos. Un día vemos en las noticias abusos cometidos por personal de serenazgo, de algunos distritos de Lima, quienes maltratan (incluso) físicamente a peruanos. Al día siguiente sale el comediante Carlos Álvarez a condenar estos actos en un video que se viralizó en las redes sociales. Hoy encontramos en Facebook, circulando, un video que muestra a un hombre de prensa, de un medio digital ayacuchano, quien fue amenazado, dizque por amarillista y envidioso, y al cual amenaza un ciudadano venezolano y lo hace responsable de “lo que le pase”, en evidente amenaza contra la vida, el cuerpo y la salud, en una llamada en que prácticamente advierten de atentar contra él “por sus declaraciones”, en franco atentado contra la libertad de expresión.

Yo no se como son las leyes en Venezuela, pero, aquí en Perú, el Código Penal es claro en su artículo 151, trata sobre la “coacción” como delito, con una pena privativa de la libertad de tres años, a las personas que: “…mediante amenaza o violencia, obliga a otro a hacer lo que la ley no manda o le impide hacer lo que ella no prohíbe…”; y como en este caso mediante amenaza pretende que un hombre de prensa deje de informar, o simplemente deje de “expresar su libre pensamiento” (cosa que la ley no prohíbe), se está constituyendo a todas luces el delito de “Coacción”, por lo que este ciudadano venezolano debe ser puesto a disposición del Ministerio Público. Nuevamente, no se como sean las leyes en Venezuela, lo cual es totalmente irrelevante, porque, en este país está consagrado el derecho a la libre expresión – así esto te convierta en un “envidioso” (en palabras del propio venezolano) – en Perú, una de las libertades más sagradas es la consagrada en el artículo 2do de nuestra constitución en el numeral 4, “Toda persona tiene derecho a la libertad de información, opinión, expresión y difusión del pensamiento mediante la palabra oral o escrita o la imagen por cualquier medio de comunicación social…” recordemos también que además del delito de coacción, la constitución prevé en el mismo artículo que “… es delito toda acción que impide circular libremente un órgano de expresión…”. Son derechos que nos hemos ganado y los cuales hemos protegido por generaciones a pesar de las dictaduras que hemos vivido, y creo que nadie en este país piensa perder estos derechos en manos de extranjeros. Dejaré el video al final de este texto y después de una reflexión final para que se entienda todo lo que expresamos hoy.

No se entienda por este texto, que existe xenofobia alguna con los buenos ciudadanos venezolanos que han venido a esta patria y han encontrado brazos abiertos y han respondido con el respeto que se les ha otorgado. Pero que entiendan esos pocos venezolanos que han venido a exigir privilegios que no corresponden a nadie aquí, que son una “minoría” que ha sido aceptada aquí, por la tradición amable y hacendosa de que gozamos todos los peruanos; pero que, no se confunda dicha amabilidad con cobardía ni mucho menos sumisión de ningún tipo, antes los chantajes o desmanes de cierto grupo de ciudadanos de otras nacionalidades. Estos actos solo contribuirán a que, los que siempre nos hemos mostrado como amigos, miremos con reticencia, vuestra presencia aquí, en nuestro país; y, recuerden eso último, este es “nuestro país” – de nosotros los peruanos – en el que, los hemos acogido como invitados, y que al final podemos desistir del acogimiento.

Me dirijo a los malos venezolanos, para que desistan de acciones deletéreas y nocivas para este gran país, que, por supuesto tiene deficiencias, quizá no es un país de todo moderno y quizá se trabaja mucho aquí, pero así lo hemos forjado y así lo amamos.

Me dirijo a los buenos venezolanos, para reiterar que no existen ánimos xenófobos en mis palabras escritas, sino que son solo la emanación libre de mi impotencia al presenciar actos maledicentes de parte de vuestros malos compatriotas. También para felicitarles y pedirles que sigan colaborando con hacer grande este país que hoy les da la mano.

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público.