Conflictos mineros en Perú, y en medio, el desarrollo

Ha sido unos de los proyectos más difíciles de las últimas décadas, y no es por que hubiese muchos problemas de tecnología o ingeniería por resolver; el problema de la Las Bambas es, en realidad, un problema social de varios frentes; por un lado, la mina, el estado y los ciudadanos que desean que se explote; por otro lado, los pobladores pidiendo su parte y por el otro los anti mineros. Bastará decir que casi toda la prensa nacional está a favor de la minería. Hace exactamente 15 años y 4 días, el 23 de marzo de 2004, se anunció el proyecto minero Las Bambas; proyecto que prometía traer grandes ganancias al estado peruano y a los peruanos en general, por lo que fue bien recibido por todos; sin embargo, 15 años después estamos viendo una serie de conflictos y una convulsión social que está polarizando el país.

El 31 de agosto de 2004 la empresa suiza Xtrata Cooper obtiene la concesión del proyecto, ofertando para ello US$ 121 millones; sin embargo, a un año de anunciado el proyecto, los comuneros y cientos de pobladores salen a las calles de la capital de Apurimac, Andahuaylas y Cotabambas para exigir la transferencia al gobierno regional de S/ 141 millones del fideicomiso que se pagó por la explotación. Fue el inicio de las dificultades, largas dificultades que se tendría en la zona.

Estas dificultades, el conflicto de las Bambas, no es más que un simple chantaje por parte de la comunidad a la mina, manipulados por un par de abogados que ya se encuentran detenidos y que serán acusado por varios delitos. Sin embargo este conflicto devela algo que es muy cierto dentro de este negocio de las minería.

Los antimineros, piensan que no se debe tocar los recursos naturales y que todo debe ser explotado por el estado y debería quedarse para el gobierno; los promineros dicen que se debe explotar todo lo que se encuentre en Perú y que nos dejen los impuestos las compañías mineras; y, los dueños de las tierras dicen que les deben pagar por explotar. Todos estos enfoques están, en cierta forma, en lo correcto y, en otra forma, están muy equivocados.

Empecemos por los que se creen más cultos y sabios. Los promineros de todo el Perú, deben de saber ahora que los han engañado. La minería es buena solo bajo ciertas condiciones, pues hacer negocios siempre es bueno, siempre y cuando el negocio sea sustentable y sostenible y si este es capaza de producir desarrollo. No podemos decir que la minería que se practica en Perú es buena desde ningún punto de vista, pues no existe en lo absoluto ninguna minera en Perú que deje desarrollo. Por supuesto que las personas que trabajan para las minas ganan muy bien y ese dinero redunda en la economía peruana; pues el trabajador minero, paga impuestos y pone a sus hijos en colegios y así se les paga a profesores y así sucesivamente; entiendo perfectamente eso, pero esto solo se sostiene hasta acabarse el mineral, luego de lo cual no queda nada. He ahí el problema de hacer mal un negocio como la minería. La prensa vendida y los gurús promineros tiene la culpa de hacer creer al peruano promedio la mentira de que la minería (como se está realizando en Perú) es buen; pues bien, para que la minería en Perú sea buena primero se debe hacer buenos contratos, con verdadero interés social. Primero que las mineras en Perú ni siquiera refinan el mineral en territorio patrio por lo cual no pagan impuesto completos sobre lo que realmente se llevan, por ejemplo pagan impuestos por Cobre , pero al refinarlo, junto al cobre hay plata y uranio, que es aún más caro, pero sin embargo no se paga impuestos por el uranio ni la plata; y no hablamos solo de los impuestos sino que para Perú no queda ni siquiera la tecnología de refinado; entonces, ¿Porqué no concesionar minas pero con la adenda de que se deba obligatoriamente refinar en territorio patrio?, así no solo cobraríamos realmente los impuestos de lo que realmente se llevan, sino que además, en esas refinerías pueden trabajar más peruano, y serían más familias beneficiadas, no solo con los sueldos de esos trabajadores, y no solo con los impuestos de esos trabajadores, sino que además nos quedaría la tecnología, el conocimiento que permita que con el tiempo nosotros seamos los que viajemos a otros países a abrir minas, ¿Me entienden?, eso es dejar desarrollo en Perú, no dejar unos dólares que se gastarán y que dejaran de tener valor por efecto de la inflación; sino que necesitamos que la tecnología de la “verdadera” minería se quede para Perú. Por otro lado de qué nos sirve solo vender lingotes de cobre (recuerden que Perú no exporta lingotes de cobre sino tierra con cobre en ella, que luego será refinada por otras personas), suponiendo que nuestros gobernantes realmente piensen en nuestro bien y se refine en Perú el mineral y los metales; ahora les pregunto ¿Qué pasaría si damos un salto más allá y en lugar de solamente refinar cobra también podamos fabricar aquí cables y demás artículos terminados?, ¿creen que es imposible?, solo necesitamos realmente usar las neuronas y concesionar las minas bajo estas premisas, la minera puede tener toda la tecnología y traerla aquí y los trabajadores que labore ahí durante años podrán conocer la industria y así nos podremos convertir en un país industrial y no en unos vendedores de tierra, pseudomineros orgullosos de nuestra ignorancia, supuestamente avalada por la ciencia de la economía a la que han sesgado y prostituido para que nos hagan creer que es de genios apoyar “este tipo” de minería, que no solo, no nos trae desarrollo sino que después por efecto de la misma economía nos traerá pobreza y subdesarrollo, como el caso de Potosí en Bolivia, la que alguna vez fue la concesión de plata más grande del mundo, ¿Dónde está el desarrollo que dejó la minería  en Potosi? Ni siquiera podemos aprovechar los hallazgos mineros para construir líneas férreas que serían más eficientes que los camiones para transportar el productos de la minería y que además terminado el boom minero servirían como medio de transporte y para poder vencer los intransitables andes y mover otros productos renovables y generar verdadero desarrollo; sin embargo el bien social verdadero (desarrollo) es subyugado a los designios de unos cuantos políticos lobistas interesados en ganar dinero con sus camiones; desde todo punto de vista es mejor construir vías férreas y desarrollar las zonas alejadas del Perú, a donde nunca llega el desarrollo pero curiosamente son las zonas mineras; esto es tan paradójico como pagar el gas más caro de Perú en Cusco, de donde sale justamente el gas. Mi punto de vista es que debe haber minería en Perú, minería sí; pero minería no solo responsable con el medio ambiente “hasta donde se pueda” porque, aunque lo nieguen los puristas promineros “siempre habrá un impacto ambiental”, sino que también se queden en Perú los conocimientos y la tecnología que hacen posible la minería y la industrialización del metal y el mineral.

Ahora vayamos a los antimineros, quienes creen que la mina debería ser explotada únicamente por el estado, creo que no hay mucho que escribir, la historia ha demostrado que esto solo acarrea corrupción (aunque la minería privada también, pero en menor escala), y al final después de ser explotado todo el metal por los caudillos, que se repartirán grandes sueldos y buenos puestos quebraran (increíblemente) la minera y terminaran robándose hasta entre ellos. Y dejarán a un país con recursos más pobre que un país sin recursos, y que aprende a desarrollar tecnología. En pocas palabras y para no alargar estas reflexiones es completamente inviable darles a los políticos el poder de explotar recursos del país, es impensable. Solo exigen porque saben que pueden robar.

Con respecto a los dueños de las tierras (ojo, acá no me refiero solo a las Bambas), porque realmente son los dueños de las tierras; contrario a lo que dicen los promineros del país que son derechistas al momento de hablar de economía y de minería y de tildar de “rojetes” a los que no piensan como ellos, pero para otros enfoques se vuelven más comunistas que los propios comunistas, porque seamos sinceros; todos los promineros, la gente que vive lejos de los campamentos mineros, ya sea en Cusco, Arequipa o Lima, solo saben vociferar que esas tierras no les pertenece a los comuneros y que le pertenece a “todos” los peruanos (¿Acaso se puede ser más comunista?), o sea para estos seguidores de la economía de libre mercado no existe la “propiedad privada” y son capaces de exigir al gobierno que les quiten sus tierras a los verdaderos dueños para “el bien común de todos”; repito ¿Se puede ser, acaso, más comunista? Todo esto es una suerte de: “Creo en el libre mercado, en la globalización y en la privatización, en la propiedad privada y los derechos; pero solo si no se afecta <mis> derechos, porque, para esa gente que vive quién sabe dónde… para esos comuneros no… ellos deben de saber que no tienen propiedad privada, esas tierras no son de ellos, es de todos los peruanos, por consiguiente sus tierras me pertenecen y me están afectando al no dejar que entre la minas así que exigiré de inmediato que los boten de ahí, pero que son unos ignorantes, ciudadanos de segunda clase, que no entienden de economía y no comprende que esto es un estado de derecho…”; suena bastante lógico, como lo que dice aquel miraflorino en Facebook, declaraciones insultantes contra los dueños de estas tierras en conflictos llamándolos ignorantes, cuando el mismo miraflorino “ignora” de qué recursos vive dicha persona, y declara que eso le pertenece a todos los peruanos, me gustaría ver que dijera lo mismo si por el “bien de todos” deberíamos tomar mano de sus parques o de todo Miraflores, y que se muden a otro lado pues, total es de todos los peruanos; o de aquel expresidente que dice que unos ciudadanos son más importantes que otros, llamando ciudadanos de primera clase a los que sí pueden ejercer derecho a manifestarse. La cosa tampoco va por construirles una ciudad cerca cuando encuentras mineral, crazo error de las bambas; pues se debió negociar su salida de la zona; en fin, pues en el caso de la Las Bambas, los comuneros fueron bien pagados, pero luego se cambiaron las reglas de juego, ahora resulta que quieren más (lo cual es lógico). Ahora quiero que se entienda que tampoco, estoy a favor de estas personas.

En países del primer mundo si tienes tierras, y se encuentra algo valioso en ellas, por decir “petróleo”, esas personas se vuelven ricas, porque existe un estado de derecho que defiende su propiedad privada y ellos son buenos negociantes que no regalan sus tierras por unas casitas y un sencillo que se termina despilfarrando en tonterías; en el primer mundo se negocia bien, incluso se les otorga acciones de las compañías petroleras a los dueños de las tierras y pueden vivir por generaciones con ese dinero o invierten lo pagado y se vuelven personas ricas; estos comuneros se dejan encandilar por algo de dinero que luego despilfarran y terminan mas pobres de lo que empezaron, pero eso no es problema ni de la mina ni del estado, sino de ellos mismos. Por otro lado, en las dictaduras del tercer mundo como en el caso de los países africanos al hallar algo de valor en sus tierras, los dictadores de turno les arrebatan “manu militari” sus tierras y muchas veces hasta los esclavizan para explotar los recursos y enriquecerse ellos. Entonces ¿En qué situación se encuentra Perú?; pues bien, nos encontramos exactamente en medio, justamente en “vías de desarrollo”; ahora ya no hay manu militari, ahora se le construye una ciudad al costado se les da dinero y luego, cuando los malos negociantes se dan cuenta de que el dinero se acaba y de que no tendrán ingresos (porque no invirtieron), tratan de recuperar sus tierras y el estado los acribilla. Mal por ambos lados, mal en los dos sentidos, mal por los comuneros mal por el estado.

“Los avances tecnológicos, el impulso de los negocios para ampliar e invertir y el uso eficiente de las habilidades y talento fueron posibles gracias a las instituciones económicas inclusivas que desarrolló Inglaterra. Estas, a su vez, se fundaron en las instituciones políticas inclusivas.” (Porqué fracasan los países; Daron Acemoglu y James A. Robinson)

Será fundamental empezar a pensar, entonces, en hacer verdadera minería; es decir, que se concesione nuestros recursos pero que se pague lo justo de haber dueños en los terrenos y que se retiren definitivamente de la zona, para evitar conflictos y de haberlos que el “estado intervenga desalojándolos” pues cuando vendes tu casa ya no tienes derecho a quedarte en el patio. Que se elaboren buenos contratos en los que la tecnología para “hacer minería” se establezca en Perú, que se refine y de ser posible se fabrique en el país los productos de la industria, lo cual no solo dejará impuestos sino también conocimientos y “desarrollo”; quizá así podamos atravesar una pequeña revolución industrial atrasada por siglos a la que ocurrió en el mundo desarrollado y que partió justamente en Inglaterra. Será necesario y urgente que la “gente culta” que exige expropiación de terrenos y aniquilamiento de grupos humanos, como si de una dictadura comunista se tratase el Perú, replantee nuevamente lo que significa “hacer minería” pues, ya se está negociando la reserva de Litio más grande del mundo en Puno que representa billones, ya se está negociando como quitar de ahí a esa gente y como todos (los de arriba) pueden ganar dinero de ese recursos como si fuese de ellos, dejándonos solamente impuestos de la exportación de tierra, un hoyo en el suelo y el mismo subdesarrollo de centurias. Ojalá nos convirtamos en fabricantes de baterias para los autos del futuro.

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